Ahora bien, más de la mitad de las veces que nos hacemos daño nos está bien. ¿Por qué? Por no haber sido sinceros con nosotros mismos, por no hablar. Es que no lo entiendo, ¿por qué nos cuesta tanto? Si quieres que alguien se quede a tu lado, DÍSELO. ¡Es fácil!
¿Por qué poner excusas de por medio? ¿Por qué dar argumentos que pueden dar lugar a equívocos? ¿Miedo al rechazo? ¿Orgullo?
Si es así creo que son sentimientos que deberíamos dejar guardados en una caja bajo la cama. Porque incordian, molestan, sobran. ¿Qué es mejor? ¿Jugar y perder o nunca saber si podrías haberte llevado el premio?
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