Te miro así, con infinita adoración,
porque estoy grabando
en mi retina
cada uno de tus poros.
Me gusta dibujarte con trazos finos, redescubrir la textura de tus labios
y ver mi reflejo en tus pupilas cambiantes.
Apoyar mi yo derecho en el tuyo izquierdo y limitarme a sentir
esa tan ansiada felicidad.
Me gusta imaginar el futuro escondido en los dibujos que crea la luz en al pared,
el futuro en plural.
Porque ya ni existe ni quiero el singular.