No estoy especialmente orgullosa de mi manera de ser. Tengo tantos y tan diversos defectos que me cuesta no perderme en ellos. Tengo demasiado de lo malo y demasiado poco de lo bueno. Y aunque en algunas cosas me siento orgullosa de mí misma, ello no compensa todo lo negativo.
Intenté cambiar, intenté pensar antes de actuar para no hacer las cosas como yo las haría sino como deben hacerse, ¿y sabéis qué? No funcionó. Porque esa no era yo, porque soy así y no puedo evitarlo. Y si por ser como soy merezco ser castigada por el karma, Dios o un escarabajo pelotero me da igual, pueden atropellarme ciento cincuenta coches que me levantaré siempre, porque así soy yo.