viernes, 15 de noviembre de 2013

Lux aeterna

Hace casi 6 meses que descubrí que realmente puedes notar como se te rompe el corazón, como esa burbuja de felicidad que han creado para ti estalla en mil pedazos y no puedes hacer nada porque se evaporan en tus manos.

Hace 168 días que espero despertarme una mañana y contarte que tuve una pesadilla horrible y sin sentido, porque casi todos los momentos ahora carecen de él cuando releo conversaciones, miro fotos o simplemente dejo que me memoria vague mientras noto esta sensación de ahogo en los pulmones. 

Te tengo grabada en mi cabeza, si cierro los ojos puedo ver tu sonrisa, puedo olerte cuando me abrazabas, puedo rememorar lo suaves que tenías las manos y el mar que eran tus ojos. Estás tan presente como siempre y, sin embargo, ya no es así. 

Echar de menos ya se queda corto, 
es un vacío constante que jamás se va a llenar con nada.




domingo, 6 de octubre de 2013

A pesar de la vida, la muerte y la suerte.

Todavía sigo sin encontrarle una explicación lógica. No entiendo el por qué, ni creo que lo entienda nunca. Me limito a intentar aceptarlo; la vida es esto, ¿no? Aceptar lo que te viene, echarle valor y seguir adelante.

Sin ti es un poco más complicado ¿sabes? Las tristezas son más tristes y las alegrías son menos alegres. Los momentos bonitos siempre tendrán consigo ese "pero".  Es una sensación que no sé explicar y creo que tampoco sé muy bien como superarla, no creo que pueda.

Ni siquiera sé porque estoy aquí escribiendo esto. No ayuda, aunque se empeñen en decir sí.
Sólo me acordé de ti, como tantas otras veces y no sé dónde guardar más dolor; porque dueles, dueles mucho; tanto como te quiero; tanto como te echo de menos.


jueves, 3 de octubre de 2013

sábado, 28 de septiembre de 2013

¿Y si...

Cuesta abajo y sin frenos... nunca fue una combinación. Aunque si al final de la cuesta estás tú, el golpe en tus brazos duele menos; pero duele, para que engañarnos...

He vuelto a caer en la casilla que me envía a la zona de salida, ya soy toda una experta en este juego. O no. Quizá si lo fuese habría echado a correr sin mirar atrás cuando la primera hormiga empezó a revolverse en mis manos sabiendo que en 3 km y 5 minutos más te iba a ver...

Aquí estamos otra vez. Creo que debería plantearme mejor el juego, planear la estrategia, aunque mi corazón sabe hacer K.O a la razón en tres segundos y todo el castillo de naipes se viene abajo, sin aviso. Y es demasiado duro y complicado retirar los escombros, todavía hay polvo de la última vez y miedo, mucho, mucho miedo.

Pero... ¿y si...? 



jueves, 5 de septiembre de 2013

Is delicate

¿Quién dice que la magia no existe?

Eso es porque no habéis visto nuestras sombras entrelazadas reflejándose en la pared bailando mientras el señor Sabina nos desea que todas nuestras lunas sean de miel o porque ninguna sonrisa sincera se ha dibujado en vuestra cara con el simple olor de un cojín.

Así que abrid los ojos, pequeños necios, es probable, que no posible, que os llevéis una grata sorpresa. Todavía quedan magos en el mundo aunque yo me haya llevado al mejor.





domingo, 18 de agosto de 2013

I've been loving you too long

'El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con las misma piedra'


Incluso tres, diría yo. Entonces es cuando me lo planteo, si en eso la sabiduría popular acierta... quizá también tenga razón cuando dice que 'a la tercera va la vencida'. Y luego pienso en cuántas veces más serán necesarias para que aprenda que 'lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible'. 

No sé si intentar ir con pies de plomo es  un signo de madurez o de cobardía. Debería ser de lo primero, ¿no? Aunque siendo así también habría salido por patas nada más ver la que se me venía encima, otra vez. Pero, aquí estoy de nuevo. Perdiéndome en miradas cargadas de promesas silenciosas imposibles de llevar a cabo. Por ti. Por mí. Por esto que no se sabe lo que es y, sin embargo, nos emperramos en no dejar ir.

Era bonito. De hecho, todavía es bonito cuando me centro en tus labios y me olvido de lo que nos rodea, de los kilómetros y los antecedentes, de las opiniones de la gente, de la mierda que tenemos escondida debajo de la alfombra y a la que sólo miramos de reojo para repetirnos "frena" cuando nos cruzamos. Pero es tan fácil olvidar lo malo cuando hundo la nariz en tu cuello. Es tan fácil respirar tu olor y acordarme de lo bonito que era, de lo bonito que podría haber sido si tú y yo no fuésemos tú y yo.

El plomo del que antes hablaba cada vez pesa menos, cada día soy más ligera y veo como aumento de velocidad, ya no sé donde está el freno o no quiero saberlo. Sólo sé que me voy a estrellar y que va a doler. Lo peor de todo, en realidad, no es que me deje llevar aún a sabiendas de que no voy a salir bien parada. Lo que realmente da  miedo es que empieza a darme igual, porque sé que cuando llegue el momento de cerrar los ojos y contar los segundos para el fatídico impacto será tu mano la que esté agarrada a la mía, y todo habrá merecido la pena (una vez más).




martes, 30 de julio de 2013

(in)completa

Dicen que el tiempo todo lo cura; que con paciencia y un pegamento adecuado todo las cosas rotas pueden recuperar su forma original, que incluso las grietas pueden pasar desapercibidas.

Yo creo que hay cosas que están tan rotas que jamás podrán arreglarse; que a causa de eso las personas cambian y jamás volverán a ser las mismas. Porque existen vacíos. Y al igual que un puzzle al que le falta una sola de sus piezas no está completo, cuando falta algo o alguien las personas tampoco pueden estarlo.

Ya no es(oy) lo mismo y jamás va a serlo, porque faltas tú.