Hace casi 6 meses que descubrí que realmente puedes notar como se te rompe el corazón, como esa burbuja de felicidad que han creado para ti estalla en mil pedazos y no puedes hacer nada porque se evaporan en tus manos.
Hace 168 días que espero despertarme una mañana y contarte que tuve una pesadilla horrible y sin sentido, porque casi todos los momentos ahora carecen de él cuando releo conversaciones, miro fotos o simplemente dejo que me memoria vague mientras noto esta sensación de ahogo en los pulmones.
Te tengo grabada en mi cabeza, si cierro los ojos puedo ver tu sonrisa, puedo olerte cuando me abrazabas, puedo rememorar lo suaves que tenías las manos y el mar que eran tus ojos. Estás tan presente como siempre y, sin embargo, ya no es así.
Echar de menos ya se queda corto,
es un vacío constante que jamás se va a llenar con nada.
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