martes, 27 de septiembre de 2011

¿por qué?

Hoy me ha asaltado una duda, ¿por qué unos ven el vaso medio lleno y otros medio vacío tratándose del mismo recipiente, el mismo líquido y la misma cantidad?

No logro entender porque yo intento luchar por las cosas o ser optimista mientras otro prefiere sentarse cómodamente y no arriesgarse jamás. Lo que me lleva a otra cuestión, ¿quién tiene más razón? El que intenta levantarse tozudamente e intentar las cosas una y otra vez aunque acabe escaldado o el que se queda en su guarida a salvo sabiendo que quizás no disfrute todo lo que yo, pero que tampoco va a sufrir ni la mitad de lo que lo hará quien se arriesgue.

Es una paranoia que no leerá nadie, pero necesitaba soltarlo. Ya hay demasiadas ideas, pensamientos, cuestiones y, por que no, paranoias en mi cabeza. Está sobrepoblada.

lunes, 19 de septiembre de 2011

autorretrato

Tengo días huraños y días de alegría extasiada y tengo días huraños con alegría extasiada. Soy bipolar, sí, lo sé.

Soy totalmente contradictoria, lo que hoy no soporto posiblemente mañana no podré vivir sin él. Me considero tímida pero no me cuesta esfuerzo ninguno ir cantando por la calle a pleno pulmón ni preguntarle a desconocidos por su tinte de pelo, por ejemplo. Soy amiga de mis amigos y de los amigos de mis amigos así como enemiga de los enemigos de mis amigos y una experta trabalengüísta, por lo visto.

No soy una señorita, ni un ápice. Eructo, grito con los partidos de fútbol, me cago en todo, digo un sinfín de palabrotas, juego a “cosas de hombres” e incluso me compro cosas de hombres, me gusta el rock y soltarme la melena (mini, ahora).

Me gusta la música alta, el olor de los rotuladores permanentes y los mimos. No soporto el humo del tabaco, pero me gusta fumar de noche mirando las estrellas. Me encanta gritar e inventar palabras. Adoro los abrazos, sobre todo los de oso. Empiezo 3.000 proyectos y acabo 1, pero aprendo un poquito de esos 3.OOO. Quiero tocar la guitarra pero no tengo paciencia, quiero adelgazar pero siento debilidad por la comida y por cocinar. No puedo no tocar a los perros cuando voy por la calle ni puedo no sonreír cuando veo a alguien conocido. Soy un culo inquieto y muy torpe, soy un desastre. Un pequeño desastre animal. Y me gusta.

sábado, 17 de septiembre de 2011

nostalgia


Hace ya algún tiempo que mis pies están fríos por la mañana porque no tienen compañeros de cama. Ya no busco al príncipe azul, ni verde… ni amarillo… ni rojo, ni siquiera tiene que ser príncipe ya. Tampoco necesito sentir mariposas en el estómago ni ver la vida color de rosa cuando estoy a su lado. Me vale con estar, me vale con que esté.


martes, 13 de septiembre de 2011

JUNTOS, nada más


- Y, ahora, ¿dónde vas a vivir?

- Me voy a Inglaterra, mi jefe me ha conseguido un buen empleo.

- Pero, ¿No estabas harto de trabajar para los demás? ¿Qué hay del restaurante de tu amigo? Él se va a jubilar y está dispuesto a darte facilidades.

- Ya veré cuando vuelva…

- Pero… igual cuando vuelvas ya lo haya vendido…

- ¿Por qué no me dices de una vez que no quieres que me vaya? ¿Tanto cuesta decir esa puta frase?


viernes, 9 de septiembre de 2011

Tic, tac

La vida se compone de decisiones. Cada día tomas una decisión tras otra, aunque no te des cuenta, no paras de decidir nimiedades. Pero a veces hay que enfrentarse a decisiones que conllevan grandes repercusiones, es ahí donde dudamos, donde nos paramos a respirar, a valorar, a comparar. Lamentablemente, hay decisiones que se toman a ciegas y nunca sabes cuales serán sus consecuencias hasta que decides hacer ese camino. Y da miedo, da mucho miedo no saber que pasará y tener presente que puedes acabar herido, pero arriésgate. ¿Por qué? Porque el que no arriesga no gana y perdido, ya estás.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Te hiero mucho

Cuanto más quieras a alguien más daño te harán sus acciones y sus omisiones. Es así, viene implícito y hay que aceptarlo y arriesgarse, porque aunque te puedas hacer mucho daño, lo que vivas hasta ese momento merece sobradamente la pena.

Ahora bien, más de la mitad de las veces que nos hacemos daño nos está bien. ¿Por qué? Por no haber sido sinceros con nosotros mismos, por no hablar. Es que no lo entiendo, ¿por qué nos cuesta tanto? Si quieres que alguien se quede a tu lado, DÍSELO. ¡Es fácil!
¿Por qué poner excusas de por medio? ¿Por qué dar argumentos que pueden dar lugar a equívocos? ¿Miedo al rechazo? ¿Orgullo?

Si es así creo que son sentimientos que deberíamos dejar guardados en una caja bajo la cama. Porque incordian, molestan, sobran. ¿Qué es mejor? ¿Jugar y perder o nunca saber si podrías haberte llevado el premio?