
Tanto busqué que me temblasen las piernas aunque nadie te recomendase que te encontré. Encendernos con las manos fue más de la cuenta y ahora me tienes ganada con tu pequeña sonrisa. El problema es que tu avión está a punto de salir, de hecho, lo está haciendo en este preciso instante. Y aunque estoy rota, sé que ha valido la pena.
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