Algo tan tonto como compartir la primera sonrisa por la mañana. Que la discusión más tonta sea el zumo de naranja al desayuno. Reír, supongo. O quizás que el sol nos despierte, yo me queje y tu sonrías.
No sé; no sé definirte lo que quiero. Bueno sí. Para empezar te quiero a ti. Y para seguir, te quiero en mi cama. El resto es negociable y discutible. Primero, tú y yo; el decorado no importa, ¿no crees?
No hay comentarios:
Publicar un comentario