El dolor adapta formas diversas; una punzada, una leve molestia, dolor sin más. El dolor con el que convivimos a diario. Pero hay un dolor que no podemos ignorar, un dolor tan enorme que borra todo lo demás y hace que el mundo se desvanezca. Cómo enfrentarnos al dolor sólo depende de nosotros.
El dolor sólo hay que aguantarlo, esperar a que se vaya por sí solo y a que la herida que lo ha causado cicatrice. No hay soluciones ni respuestas sencillas, sólo hay que respirar hondo y esperar a que se calme.
La mayoría de las veces el dolor puede aliviarse, pero a veces llega cuando menos te lo esperas. Te da un golpe bajo y no te deja levantarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario